BARROCO TARDÍO

Concierto de Café Zimmermann, Solista: Nuria Rial (S); Obras de Bach y Telemann. Dirección Musical: Pablo Valetti. Sociedad Filamónica Bilbao 19-XII-25.  

Hace tiempo que venimos analizando actuaciones de la soprano Nuria Rial. Su nueva aparición en la Filarmónica bilbaína nos ha dejado con las ganas de disfrutar de una mayor intervención, pero el caso es que ha venido acompañando a “Café Zimmermann” y no como única artista. Su canto tuvo el común denominador de la media voz, un canto plácido y controlado a través de su limpia y clara voz. Un inoportuno ataque de tos no impidió su interpretación en la Cantata firmada por Telemann y las breves agilidades de la partitura surgieron sin mácula. La inteligencia de la artista catalana es notoria y con un exquisito control de la intensidad no se le echa de menos algo mas de corporeidad. Sobresalió la intervención de los ocho instrumentistas entre los que se distinguió la flauta travesera de madera en la Sinfonía de la Cantata que abrió la segunda parte del programa. En el conjunto encabezado por el violín Guadagni de Pablo Valetti primó la elegancia y una sensibilidad musical a flor de piel que proporcionó una inigualable conjunción. Café Zimmermann es otro de los conjuntos innovadores y de investigación de la música antigua y barroca que luce con gran arte el nombre del café Zimmermann de Leipzig.


CINE Y MÚSICA

Concierto de la BOS.”El Señor de los Anillos”. Solistas : Eleanor Grant (S); Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección Musical: Shih Hung Young. Bilbao 18-XII-25. 

El poder del cine, unido a la música, hizo que el Euskalduna y no sólo su auditorio, sino el escenario rebosara al completo. “El Señor de los Anillos” llamó a los seguidores de la saga para presenciar el tercer y último capítulo. En el escenario, la Sinfónica bilbaína para llevar a buen puerto la música de Howard Shore con la participación de la Sociedad Coral y en lo alto del escenario, la gran pantalla para visionar la película dirigida por Peter Jackson. Difícil tarea para los espectadores por esa doble atención que requiere ver la película y atender a la orquesta y a su director Hung Young. Por un lado, estaban los amantes de la potente banda sonora con su trepidante percusión y por otro lado estaban los cinéfilos centrados en las imágenes. A pesar del directo de la música predominaron las atractivas e impactantes imágenes. Tanto la actuación de la soprano Eleanor Grant como la agrupación Coral de Bilbao no tuvieron el trabajo suficiente como para destacarlos. En el caso de la soprano británica tan solo apreciamos su voz a través del micrófono en dos o tres breves momentos, sobre todo al presentarnos a la protagonista. En el caso de la Coral, salvo en los momentos de las escenas de la guerra, apenas escuchamos un canto muy silábico generalmente susurrante o a media voz. En efecto, difícil nos fue centrarnos en la enérgica y minuciosa dirección del director norteamericano Young exigente con la Sinfónica bilbaína y al mismo tiempo recrearnos en las hermosas imágenes de Peter Jackson.


BINOMIO LÍRICO DE LUJO

Recital de Canto. Solistas: Nadine Sierra (S); Xabier Anduaga (T); Obras de Verdi, Puccini, Leoncavallo, Gounod, Donizetti etc. Orquesta Sinfónica de Navarra. Dirección Musical: Marc Leroy-Calatayud. Bilbao 13-XII-25. 

 Hace ya tiempo que la soprano Nadine Sierra y el tenor Xabier Anduaga deparan su arte interpretando juntos tanto óperas como recitales. Diríamos que en la actualidad forman la pareja de moda en la escena lírica. No es de extrañar porque, con dos voces de calidad y de gran clase musical, el éxito está asegurado y así lo percibieron los aficionados al llenar por completo el aforo. La atractiva soprano norteamericana inició su participación ni más ni menos que con el aria “Sempre Libera” de “La Traviata”. En su completa y magnífica versión exhibió un amplio fiato, un fraseo impoluto y el dominio en las agilidades propias de una soprano ligera.  En todo momento y en todas sus intervenciones, todas las notas que emitía tenían luz y a su brillantez añadió gracia y atractiva mímica. Así resultó el vals “Je veux vivre” de la ópera Romeo y Julieta de Gounod. Como una reina Midas, todo lo que Nadine Sierra cantó se convirtió en oro y en algo efectista y llamativo. Por lo que respecta al tenor donostiarra Xabier Anduaga, una vez más mostramos admiración por su voz de hermoso color, así como por sus muy brillantes notas altas. Si nos pareció excelente su aria de La Traviata, nos faltan calificativos para catalogar la romanza “Alare” del Mendi Mendiyan, que interpretó simplemente de manera perfecta. De un tiempo a esta parte, nos parece que está a un paso de acometer un repertorio más lírico que ligero y de ahí que nos gustara tanto en el dúo “O soave fanciulla” de La Boheme, atacando su Do final con absoluta seguridad. Ni qué decir acerca de los nueve Do de la donizettiana “Ah mes amis” que le valió un largo y unánime aplauso del respetable. La Segunda mitad del recital no alcanzó la calidad de la anterior, ni la misma dificultad interpretativa, pero aquí ya entrarían los gustos personales, aunque no cabrían dudas sobre la calidad vocal de los intérpretes ni de su arte. El maestro Marc Leroy-Calatayud al mando de la Sinfónica de Navarra estuvo siempre atento a las voces, tanto, que dirigió de medio lado, mostrando paciencia en la espera y meticulosidad en el acompañamiento.


CANTO ALEMÁN

Conciertos de la BOS. Invitada: La Orquesta Sinfónica de Barcelona i Catalunya. Obras de Albéniz, Mompou, Gerhard, Debussy, Miquel Oliu y Ravel. Dirección de Orquesta: Ludovic Morlot. Bilbao 26-XI-25.                                             

 Es natural que el maestro Ludovic Morlot, su titular, se sintiera cómodo dirigiendo a tan excelente orquesta como es la de Barcelona y Cataluña. Figuraban en el programa algunas partes de la opereta “The Magic Opal” compuesta por Isaac Albéniz en su estancia londinense. Concretamente tres páginas de esa opereta en la que, tras una amplia obertura, los dos siguientes movimientos, un preludio y el balé, resultaron de belleza melódica el primero y de gran brillantez el segundo. El “desembarco” catalán como así se nos anunció en el programa de mano, se realizó en primer lugar con Frederic Mompou. La soprano catalana Nuria Rial se encargó de interpretar cinco canciones populares de este músico barcelonés. El arte que atesora la cantante manresana lo evidenció en la dulzura de su legato, en el fraseo sin mácula y en el control de la media voz al cantar “Damunt de tu només les flors” (Encima de ti solo las flores). Gusto y musicalidad caracterizaron a la soprano en ese conjunto de canciones lentas, llenas de expresividad, hasta que nos sorprendió con la “scherzante” “Els Ballaires dins un sac” la única que nos brindó de las seis del tarraconense Robert Gerhard. A continuación, la Sinfónica de Barcelona y Cataluña, lució su hermoso colorido y su armonía en el “preludio de la siesta de un fauno” con una destacada actuación del solista de flauta y el del oboe. Digamos así mismo que nos pareció muy interesante la pieza “Pluja” (Lluvia) compuesta por Miquel Oliu con una claridad meridiana en una música moderna, muy programática o descriptiva muy bien leída y dirigida por el maestro Ludovic Morlot.


UNA MAGNÍFICA «ADRIANA»

“Adriana Lecouvreur” de F.Cilea. Reparto: María Agresta (S): Jorge de León (T); Silvia Tró (M); Carlos Alvarez (Bar): Jorge Rodriguez (T); Luis López (B); Olga Revuelta (S); Anna Gomá (S); J.M.Díaz (Bar); Josu Cabrero (T). Coro de la Opera de Bilbao y Orquesta Sinfónica de Bilbao. Dirección de Escena: Mario Pontiggia. Dirección Musical: Marco Armiliato. Bilbao 22-XI-25  

 Finalmente, y tras varios títulos de menesterosas puestas en escena, pudimos contemplar el sábado una producción de hermosa factura. La elegancia de la escenografía se unió al cuidado vestuario de época y hasta disfrutamos de verdad con la escena de la danza que pocas veces se ha presentado con dignidad. Una producción lujosa no podía ir de la mano de una intérprete que no fuera distinguida. De ahí que María Agresta la soprano que encarnó el rol de la actriz teatral, mereció la admiración general y no sólo por su hermosa voz, llena y su amplio fiato, sino porque su desenvoltura teatral nos pareció magnífica en cuanto a entrega y expresividad. Si la bellísima aria “Io son l´umile ancella” del principio contó con una versión sin mácula, mejor fue aún su aria final “Poveri Fiori” cantada con gran carga emocional, belleza lineal y control absoluto, culminando así un papel muy apropiado para ella. Su amado Mauricio, interpretado por Jorge de León se mostró siempre seguro en la dificultad evidenciando la brillantez de sus notas altas tan “squillantes”. Como tenor “spinto” que es y al cantar con mayor empuje, no prodigó la media voz y se nos hizo un tanto antagónico con el verismo cortesano que requiere algo más de elegancia en el canto. Ahora bien, dejó en muy alto lugar su versión calmada y grave del aria “L´anima o stanca” y en la actualidad no hay muchos tenores que afronten con su valentía este tipo de papeles aptos para grandes voces. La voz de la mezzo Silvia Tro la escuchamos con agrado en su aria “Acerba Volutá” la cual se nos hizo brillante, así como luego nos complacería en la réplica a la soprano en el hermoso dúo amoroso entre ambas. Por otro lado, volvía a Bilbao el barítono malagueño Carlos Alvarez en el papel de Michonnet.  Aunque sin la sonoridad de antaño, siguió enseñando el terciopelo de su voz, el fraseo tan intencionado y una labor teatral comedida al dotar a su personaje de la lealtad y la timidez del enamorado con lo que resultó automáticamente empático. Distingamos finalmente al coro, sobre todo la parte femenina en la escena de la danza y un aplauso para el cuarteto que resolvió meritoriamente los dos complicados y rápidos concertantes. Volvía también a Bilbao el maestro Marco Armiliato y diremos en su favor que, si la hermosa música y la cuidada melodía de Cilea mereció la esplendidez, fue gracias a su experta batuta dirigiendo a la Sinfónica bilbaína. Ello, no solo porque permitió brillar a las voces con un tempo acorde a sus necesidades, sino porque captó muy bien la intensidad dramática de la obra.


RECORDANDO A FISCHER DIESKAU

Recital de Canto. Solistas: Benjamín Appl (Bar); James Baillieu (Piano). Obras de Schubert, Brahms, Schumann, Tchaikovski Wolf etc. Sdad.Filarmónica 7-XI-25 

 Con la aureola de ser el último alumno del gran barítono alemán Fischer Dieskau, el también barítono Benjamín Appl puso voz a una sesión musical que duró más de hora y media. En principio, dicha duración iría en detrimento de la atención y concentración de los muchos lieder que cantó los cuales requieren máxima atención. El cantante alemán no sólo cantó un amplio listado de canciones, sino que abordó la vida y hechos de su maestro dirigiéndose verbalmente al auditorio. En la actuación de Appl predominó la finura de un canto poético proveniente de su lírica voz. Nos recordó a esa tipología vocal que se denominaba “barítono Martin”, aquel artista cuyo nombre aludía a la voz situada a caballo entre el barítono y tenor con notas mixtas de ambos. En este artista, el terciopelo que emanaba de su timbre se veía algo artificial y en cambio, la emisión clara con su dominio de la media voz se nos hizo mucho más natural y muy sutil. Aunque el común denominador de su actuación consistió en un canto profundo, con los textos perfectamente fraseados, en el amplio programa también figuraron canciones casi a capella y graves como “Tenebrae” de Aribert Reimann o “Andenken” de Hugo Wolf. Nos demostró en todo momento un gran control vocal, sobre todo en los filados “diminuendi” alguno de los cuales se nos hizo imperceptible. La segunda parte del programa se caracterizó por el dolor y la muerte, sin apenas forzar ni mostrar su amplitud vocal. Resultó una velada con una comunión entre la poesía y la música muy expresiva y elegante sustentada por el maestro pianista acompañante James Baillieu.


LIEDER DE LOS SCHUMANN

Recital de canto. Solistas: Ilker Arcayurek (T); Malcolm Martineau (Piano). Obras de Clara y Robert Schumann. Teatro Arriaga 4-XI-25 

 La visita del tenor turco Ilker Arcayurek nos deparó un programa con lieder de Clara y Robert Schumann que captaron nuestra atención. Con su ligera y penetrante voz las poesías de Rickert y Heine sonaron nítidas y claras gracias a su perfecto fraseo. Como al mismo tiempo pudimos apreciar su gusto interpretativo y el sentido expresivo de lo que cantaba, pronto sucumbimos en ese arte canoro que exige el lied. Con una emisión algo nasal pero brillante, se prodigó en el canto a media voz con absoluto control de la intensidad. A la hora de interpretar algún lied de mayor gravedad o profundidad vocal tal vez hubiéramos preferido una voz algo más corpórea para expresar con más terciopelo y calor. Sin embargo y a su favor disfrutamos de su dicción y de su suavidad de línea. Secundado muy bien por el pianista Malcolm Martineau, acompañante escocés de lujo, el binomio satisfizo por completo no sólo porque formaron un dúo compenetrado, sino porque exhibieron los requisitos de la interpretación de este género como son la elegancia, la máxima expresividad y un gran sentido musical. La segunda parte del recital titulado “Amor de Poeta” ambos nos deleitaron con este ciclo de dieciséis canciones cortas de Robert Schumann considerado en su conjunto como una de las composiciones más típicas del romanticismo alemán cuyas letras corresponden al poeta Heinrich Heine.


UN ESTRENO SUPERANDO EXPECTATIVAS

                                                                                              

La dificultad y la aptitud del elenco para la interpretación de esta ópera de Verdi nos dejaban la huella de la duda. Aunque intuíamos que el barítono que encarnaba a D. Carlo nos iba a satisfacer, así como la hermosa voz de la pacense Carmen Solís, dudábamos del estreno en Bilbao del tenor Angelo Villari. En efecto, la soprano Carmen Solís ya nos empezó a mostrar su voz llena y hermosa en las notas centrales con su notable corporeidad desde que entonara “La Vergine degli angeli”. En su completa labor tan solo advertimos cierta justeza al abordar algunas notas altas en las que su voz se tensionaba como le ocurrió en “Madre Pietosa”. En cambio, al controlar su intensidad, la media voz se hizo sutil, y elegante su línea de canto. Atrajo la atención del auditorio y con ello el unánime aplauso al abordar “Pace,pace mio Dio” aria en la que mostró perfecto control vocal a media voz. Una cosa rara en esta ópera de Verdi es que a la soprano no le dio la importancia vocal que daría al tenor.

La primera presencia de Angelo Villari en Bilbao habría que subrayar que tuvo dos vertientes. Una e importante, el escuchar a un D.Alvaro de timbre spinto-heroico como debe ser. Es decir, un tipo vocal difícil de manejar y de emitir con lo que la continua presencia en escena de este tenor y el consiguiente esfuerzo en un papel muy exigente acabaría con su fatiga tras cantar el recitativo “La Vita é un inferno”. Al abordar a continuación en muy alta tesitura para esta tipología de tenor spinto el aria “O tu che in seno agli angeli” salvó muy justo la nota final. A destacar el hermoso dúo que escenificó con el barítono cuando es herido. Ese momento y como segunda de nuestras dos apreciaciones, admiramos al artista italiano cantar tumbado boca arriba con la dificultad que ello supone “Solenne in quest´ora” de manera ejemplar. Esperemos que mantenga incólume la voz en las funciones restantes.

Acerca del barítono Juan Jesús Rodríguez presumíamos de antemano su buena labor. Hace ya tiempo que se escucha su cálido timbre y su segura facilidad y homogeneidad al acceder a las notas altas. Apreciamos sobremanera su claro recitativo-monólogo “Morir, tremenda cosa” para abordar inmediatamente con gran fiato “Urna Fatale” con su inefable sostenido agudo. Destaquemos así mismo la labor cómica de Luis Cansino, quien suple siendo un barítono, al típico bajo bufo italiano con gracia y una voz muy clara. El rol del padre guardián recayó en el alicantino Manuel Fuentes quien en su doble cometido cumplió con su actuación. El nutrido coro bilbaíno brilló en sus intervenciones tanto con la mezzo Kemoklidze que encarnó a una Preciosilla poco musical, como con en la susurrante escena de los frailes del convento. Citemos del resto del reparto las correctas participaciones del barítono Latorre o de la mezzo Marife Nogales en su papel de Curra la doncella de Leonor.

Por último y si la interpretación vocal fue válida, no así su pobre escenografía disimulada por una superposición de planos excesivamente lenta al acoplarse en uno. Lo cierto es que los tiempos cambian y los duelos a espada y las negras capas de paño desaparecen hoy día por voluntad de los directores de escena en su pretendida “actualización”. Menos mal que ante la austera producción, el maestro Lorenzo Passerini mantuvo a la sinfónica de Euskadi en la máxima atención y tras la brillante obertura ofrecida, su labor general enérgica e incansable, volvió a demostrar que es un excelente “concertatore”.


PREWSENTACIÓN DE LIBRO

El jueves que viene día 23 de Octubre presento mi libro titulado «La Diva y el Castrado» en la Sociedad Bilbaina de la calle Navarra en Bilbao a las 19.00 hrs. Invito gustosamente al cualquiera que me sigue a asistir a dicha presentación.“La Diva y el Castrado”” es una novela narrativa con fondo histórico en la que se relatan las vivencias de una soprano de ópera a través de lo escrito por un castrado que se hace amigo y le acompaña en su discurrir por los grandes teatros de ópera. La obra describe una minuciosa información artística y cultural de los más importantes teatros, así como del discurrir de las ciudades de la Europa de finales del XVIII y principios del XIX, ahondando en los secretos de la interpretación canora en algunas óperas concretas diseccionadas con detalle. La obra desprende una unión perfectamente trenzada entre lo imaginado por el autor con la  realidad  histórica de fondo.


MÚSICA ESPAÑOLA DEL XVIII

“Accademia del Piacere”. Solista: Nuria Rial (S). Obras de Sebastián Durón, José de Nebra, Giovanni Bononcini. Dirección Musical: Fahmi Alqhai. Zenarruza 14-IX-25.                                          

 El segundo concierto de los programados en la colegiata de Zenarruza que cuentan con el apoyo de la Diputación y de la BBK presentó la participación del premiado conjunto “Accademia del Piacere”. El vespertino concierto tuvo el interés para el amante del barroco del concurso de algunas obras que reinaron en suelo hispano gracias a compositores destacados como Sebastián Durón, José de Nebra y la incrustación italiana de Giovanni Bononcnini. El conjunto fundado y dirigido por Fahmi Alqhai con la singularidad de la exhibición de dos quintones junto a la clave, violas y guitarra, acompañó a la catalana Nuria Rial en su emotiva actuación. Las canciones interpretadas por la soprano cargadas de expresividad y elegancia de línea transcurrieron entre pavanas, fandangos y folías que el conjunto instrumental las ofreció con gran homogeneidad y destreza. La luminosidad en la limpia voz lírica de la soprano se encargó de que su fraseo fuera claro y su línea de canto fuera delicado y elegante. Compaginó la tristeza y la austeridad con la calculada alegría al cantar “la Pastorella” de Bononcini  y no tuvo la necesidad de enseñar su voz en plenitud. De ahí que la intensidad fuera la correcta y dominara la media voz. En esta nueva ocasión, seguimos con el disfrute de profundizar en una música que imitó y compitió con la italiana interpretada por un conjunto premiado y que nos introdujo en la atmósfera musical del XVIII.


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